Esta casita me la regaló mi hija cuando me oyó insistir en lo bien que me vendría hacer otra casita para desconectar y relajarme, jeje; aquí me atreví a imprimir mis papeles y a electrificar, aunque las estancias son más pequeñas que las de la de la vitrina, esta era una casita de verdad, con puertas y escaleras.